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13 de febrero de 2017

Árboles generadores de energía como si fueran molinos de viento

El primer prototipo de árbol generador de energía se instaló en 2013 ideado por el emprendedor francés Jérôme Michaud-Larivière y en 2016 se comercializaron los primeros modelos. Estamos ante un sistema silencioso (no produce contaminación acústica), inteligente y que se mimetiza con el ambiente, capaz de aprovechar las corrientes de aire que se forman en las ciudades para generar energía.

Constan de un tronco de 10 metros de altura y 8 de diámetro y alrededor de 63 mini turbinas con forma de hoja que giran aprovechando la dirección del viento a una velocidad mínima de 2 metros por segundo. Estos modernos árboles pueden llegar a pesar hasta 4 toneladas.

(EFE/NewWind R&D)

Un solo árbol del viento puede generar energía durante 280 días al año, siendo la suma total de producción energética de 3.1 KW, lo que supone abastecer 15 lámparas callejeras de 50 W, una oficina de 1000 metros cuadrados con bajo consumo (20 kW por m2), el 83 por ciento del consumo de una casa (excluyendo la calefacción) o a un coche eléctrico durante más de 16.000 kilómetros anuales. El coste del árbol es de 29.500€ sin impuestos, lo que le hace inaccesible a la mayoría de particulares, aunque se pueden usar las hojas colocándolas en un tejado por ejemplo.

14 de septiembre de 2015

Certificación energética de una vivienda

Si queremos vender o alquilar nuestra vivienda es necesario disponer de la correspondiente certificación energética de la misma. Se trata de un documento que etiqueta energéticamente una vivienda en función de una escala que va desde la letra A hasta la G, y nos va a indicar la mayor o menor eficiencia de la misma.
Imagen: Derecho de autor:  IDAE

Concretamente, el certificado de eficiencia energética de una vivienda  es un documento oficial, avalado por un técnico competente, que incluye información objetiva sobre las características energéticas de un inmueble. Dicha certificación califica energéticamente un inmueble calculando el consumo anual de energía necesario para satisfacer la demanda energética de un edificio en condiciones normales de ocupación y funcionamiento, incluyendo la producción de agua caliente sanitaria, calefacción, iluminación, refrigeración y ventilación.

Las partes que integran el modelo de certificado descrito son:
  •  Identificación de la vivienda.
  •  Datos del técnico certificador.
  •  Calificación energética global (emisiones de dióxido de carbono por metro cuadrado por año).
  •  Descripción de las características técnicas del edificio: envolvente térmica (cerramientos y huecos), instalaciones térmicas (calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria), instalaciones de iluminación, ventilación, etc.
  •  Calificación energética global y parcial, recomendaciones para la mejora de la eficiencia energética y comprobaciones realizadas por el técnico certificador.
Una vez registrado el informe en la Comunidad Autónoma correspondiente, ésta remitirá la etiqueta energética del mismo. Esta etiqueta se deberá facilitarse al comprador u arrendatario del inmueble y en el caso de edificios de uso público deberá exhibirse en sitio visible.

En conclusión, el certificado de eficiencia energética nos aporta información valiosa sobre las características de una vivienda en cuanto al consumo o gasto energético que nos va a suponer el gasto de calefacción, refrigeración, iluminación y agua sanitaria caliente. Dicho certificado nos puede servir para comparar objetivamente la eficiencia energética de diferentes viviendas y puede ser un factor más a tener en cuenta a la hora de tomar una decisión por alquilar o comprar una u otra vivienda.

11 de febrero de 2015

Cómo ahorrar energía para ayudar al medio ambiente

Cuando cogemos el coche, o bien cuando realizamos cualquier tarea diaria en casa, o vamos a hacer la compra, podemos reparar en gestos que hasta ahora no habíamos hecho. Esos pequeños gestos, a gran escala pueden contribuir a aliviar el deterioro del medio ambiente y el impacto de la contaminación en la atmósfera.

Imagen: Derecho de autor: http://es.123rf.com/profile_astragal

Por ello, se detallan a continuación unos prácticos ejemplos, sencillos y muy fáciles de recordar que podemos hacer en cualquier momento:

1-. No usar el automóvil para distancias cortas. Caminar y, por ende, hacer ejercicio.

2-. No cocinar con leña en el interior de la vivienda. En lo posible, reducir el uso al mínimo, debido al impacto en la salud, (enfermedades respiratorias), y para minimizar la tala de árboles. 

3-. Comprar productos cuyos empaques o envases sean biodegradables. Bolsas de papel en vez de plástico. Bandejas de cartón y no de plástico duro. Botellas de vidrio en lugar de plástico.

4-. No arrojar basura en los terrenos baldíos ni en los arroyos. Separar la basura en diferentes bolsas:  vidrio, papel, orgánicos (resto de comida), plásticos.

5-. Plantar árboles, especialmente alrededor de las casas. Plantar pasto, plantas y flores. La vegetación ayuda a moderar las temperaturas y a reducir el consumo de energía, porque desvían vientos fríos, dan sombra en verano, reducen el impacto de los rayos solares, aportan más oxígeno y reducen el dióxido de carbono en la atmósfera.

6-. Reducir al mínimo la quema de leña y/o carbón para calentar la vivienda, ya sea en chimeneas o braseros.

7-. Fijarnos en los materiales de los objetos que utilizamos todos los días: En nuestra vida diaria empleamos muchos materiales como madera, metal, el vidrio y los plásticos, todos con consecuencias en el medio ambiente. Por ejemplo, cuanto menos pesa un producto, menos carburante se necesita para transportarlo. Una maleta pesada en el portaequipajes representa gastar más carburante. Lo mismo ocurre con todos los embalajes. Por lo tanto, comprar comida sin envase o con uno ligero ayuda a proteger el medio ambiente.

Referencia:  http://protegetumedioambien123.blogspot.com.es/p/ahorrar-energia-para-medio-ambiente.html 

20 de diciembre de 2010

Ahorrar energia

Ahorrar energía es el camino más eficaz para reducir las emisiones contaminantes de CO2 (dióxido de carbono) a la atmósfera, y por tanto detener el calentamiento global del planeta y el cambio climático. Es también el camino más sencillo y rápido para lograrlo. Por cada kilovatio /hora de electricidad que ahorremos, evitaremos la emisión de aproximadamente un kilogramo de CO2 en la central térmica donde se quema carbón o petróleo para producir esa electricidad.

Además, ahorrar energía tiene otras ventajas adicionales para el medio ambiente, pues con ello evitamos; lluvias ácidas, mareas negras, contaminación del aire, residuos radiactivos, riesgo de accidentes nucleares, proliferación de armas atómicas, destrucción de bosques, devastación de parajes naturales, desertificación.

Pero esas ventajas también alcanzan a nuestros bolsillos: cada kilovatio-hora le cuesta al consumidor más de 17 pesetas (en 1993), de forma que cambiar de hábitos o sustituir los aparatos por otros menos despilfarradores nos ahorra dinero; en algunos casos la alternativa que proponemos puede parecer más cara, pero lo que nos gastemos al principio lo recuperamos de manera más o menos rápida, pues habremos reducido el gasto en energía (factura de la luz, etc.) Una vez amortizado, comenzamos a ahorrar dinero (lo que dejamos de gastar en energía)

Todas estas ventajas se traducen por sí mismas en una mejor calidad de vida, más aún si consumir menos energía va unido a la mejora de los servicios que ésta nos proporciona (luz, calor, movimiento...), es decir, se trata de mejorar la eficiencia energética.

Así pondremos freno a la actual situación de consumo energético: en muchas ocasiones consumimos demasiada energía, que no necesitamos.

Ahorrar energía es también un deber de solidaridad, si tenemos en cuenta que cada habitante de los países desarrollados consume, por término medio, la misma energía que 16 ciudadanos del Tercer Mundo, y que los europeos occidentales somos responsables de la emisión de seis veces más cantidad de CO2 que los africanos.

Cuanta energía puedes ahorrar
Bombilla fluorescente compacta (de bajo consumo), 80%.
Lavadora en frío, 80 - 92%.
Lavadora de bajo consumo energético, 40 - 70%.
Frigorífico de bajo consumo energético, 45 - 80%.
Calefacción en casa bien aislada, 50 - 90%.
Calefacción de gas en vez de eléctrica, 53 - 80%.
Bomba de calor en vez de calefacción eléctrica, 50%.
Cocina de gas en vez de eléctrica, 73%.
Horno a gas en vez de eléctrico, 60 - 70%.
Tender en vez de secadora, 100%.
Lavavajillas con toma de agua caliente, 68%.
Lavavajillas en frío, 75%.
Usar papel reciclado en vez de papel virgen, 50%.
Reciclar el aluminio, 90%.
Compartir el coche con dos, tres o cuatro personas, 50 - 66 - 75%.
Usar el autobús en vez del coche, 80%.
Caminar o ir en bicicleta en vez de en coche, 100%.
Coche de bajo consumo, 16 - 25%.
Conducir a 90 Km/h en vez de a 110 Km/h, 25%.
Coche pequeño en vez de grande, 44%.
Tapar las cacerolas al cocinar y ajustar el tamaño de la llama, 20%.
Permitir la ventilación de las rejillas de la nevera, 15%.
Subir un grado la temperatura del termostato de la nevera, 5%.
Tostador de pan en vez de horno, 65 - 75%.
Calentador de agua a gas, o solar con apoyo eléctrico, en vez de solamente eléctrico, 60 - 70%.
Calentador de agua solar, con apoyo a gas, en vez de calentador a gas, 60%.
Calentador de agua solar, con apoyo a gas, en vez de calentador eléctrico, 85%.
Ventilador de techo en vez de aire acondicionado, 98%.
Aire acondicionado evaporativo en vez de refrigerativo, 90%.
Necesidades de calor /frío tras cerrar pequeños escapes de aire en el techo /paredes, 20 - 25%.
Necesidades de calor /frío tras aislar el techo, 20 - 25%.
Cambiar el filtro de aire del coche, 20%.
Neumáticos bien inflados, 10%.
Las cifras indican el porcentaje de energía que se ahorra respecto a la que consumía el aparato/hecho en cuestión antes del cambio.

Mas información en http://www.greenpeace.es