20 de mayo de 2015

Cómo ahorrar energía instalando domótica en su vivienda

La domótica es el conjunto de sistemas inteligentes en las viviendas que contribuyen a la mejora del confort, la accesibilidad, la seguridad, las comunicaciones, y la eficiencia energética. Se han desarrollado en los últimos 20 años elementos de control que contribuyen al ahorro de agua, electricidad y combustible, lo que tiene un efecto directo en el aspecto económico y ecológico de los hogares.

Además, la tecnología domótica permite la monitorización del consumo energético en el hogar, lo que facilita la gestión personalizada del consumo, así como el establecimiento y corrección de pautas de comportamiento en lo que a consumo energético se refiere. Además, hoy en día la tecnología es intuitiva y de fácil uso, en muchas ocasiones incluso controlable desde dispositivos móviles.

Así, mediante la incorporación de sistemas domóticos en el hogar, puede gestionar inteligentemente la iluminación, climatización, agua caliente sanitaria, el riego, los electrodomésticos, etc., aprovechando mejor los recursos naturales, utilizando las tarifas horarias de menor coste, y de esta manera reducir su factura energética mientras gana en confort y seguridad.


Imagen: Derecho de autor:  Dennis Murphy

 Para el ahorro de electricidad, destacan los siguientes sistemas:

De iluminación:

• Sistemas de iluminación eficientes: adaptan el nivel de iluminación en función de la variación de la luz solar, la zona de la casa o la presencia de personas, ajustándola a las necesidades de cada momento. Por ejemplo, detectan la presencia de personas en zonas de paso, como los pasillos de la vivienda o de las zonas comunes de un edificio, y las iluminan sólo cuando es necesario.
• Control automático inteligente de toldos, persianas y cortinas de la vivienda: permite que se aproveche al máximo la luz solar.
• Control automático del encendido y apagado de todas las luces de la vivienda: permite evitar el dejarse luces encendidas al salir de casa.
• Control de forma automática del encendido y apagado de las luces exteriores en función de la luz solar.

De climatización:

• Sistemas de regulación de la calefacción: adaptan la temperatura de la vivienda en función de la variación de la temperatura exterior, la hora del día, la zona de la casa o la presencia de personas.
• Control automático inteligente de toldos, persianas y cortinas de la vivienda: permite que se aproveche al máximo la energía solar.

De electrodomésticos:

• Control o secuenciado de la puesta en marcha de electrodomésticos: programando su funcionamiento en horarios en los que el precio de la energía es menor.
• Detección y gestión del consumo “en espera” de los electrodomésticos.
• Programación de la desconexión de circuitos eléctricos no prioritarios –como por ejemplo, el del aire acondicionado–, antes de alcanzar la potencia contratada.

En la actualidad, los sistemas domóticos ofrecen una gran variedad de funcionalidades orientadas a monitorizar el consumo de agua, de combustibles y el consumo eléctrico de todos los sistemas de la vivienda: electrodomésticos, iluminación, sistemas de comunicaciones, refrigeración y/o calefacción, etc. Esto permite hacer una gestión personalizada del consumo (consumo por franjas horarias, diario, mensual, etc.), así como detectar malos funcionamientos de los equipos del hogar.

La información obtenida permite optimizar el ahorro energético en el futuro y corregir las pautas de comportamiento. Monitorizar la calidad del suministro eléctrico permite, además, notificar remotamente la información al suministrador de electricidad, mejorando así el funcionamiento global del sistema de distribución eléctrica para ajustar con más exactitud los patrones de producción a los hábitos de consumo.

En aquellos inmuebles en los que se dispone de sistemas de generación de electricidad por energía solar fotovoltaica u otros sistemas (microgeneradores, aerogeneradores, etc.), se puede monitorizar y gestionar la producción de electricidad. El usuario puede saber en cada momento cuánta energía se está inyectando en la red y  obtener informes diarios, semanales y mensuales, que le permitirán, incluso, realizar la gestión económica de los ingresos que se obtienen mediante la venta de la energía.

Actualmente, existen en el mercado diversos sistemas domóticos fácilmente instalables en cualquier tipo de vivienda: protección oficial, libre, ya construida, de nueva construcción, unifamiliares aisladas, adosadas o en bloque. La domótica pone la tecnología a su servicio. En función de los requerimientos de cada proyecto, se aplicará una solución a medida que satisfaga las necesidades del hogar y se adapte al modo de vida del usuario.

Si desea instalar domótica en su vivienda, debe acudir a un integrador y/o instalador que, basándose en su conocimiento de los diferentes productos que hay en el mercado, le aconsejará sobre la opción que más se adapte a sus requerimientos.

13 de mayo de 2015

Ahorra energía mientras cocinas

A veces no somos conscientes de que con determinados gestos del día a día, también se puede ahorrar energía, como puede ser en la cocina. Con seguir unos sencillos consejos y modificar algunos hábitos, podemos conseguir un importante ahorro de energía en nuestra cocina y resto del hogar.


                                   Imagen: Derecho de autor: http://es.123rf.com/profile_astragal

• Cocinar apagando la vitrocerámica aproximadamente 3 minutos antes de retirar el recipiente. De esta forma se aprovecha el calor residual.

• Elegir un recipiente de diámetro ligeramente mayor que la zona de cocción y con fondo difusor de calor (salvo para cocinas de inducción), supone un ahorro en la energía consumida para cocinar del 20%.

• Utilizar siempre que puedas ollas a presión, debido a que se consume menos energía y ahorra mucho tiempo.

• Si se usan ollas convencionales taparlas durante la cocción de esta manera se evita la pérdida de calor.

• Descongelar los alimentos antes de cocinar ayudará a ahorrar energía.

• Si vas a comprar un frigorífico, elige un modelo eficiente y ecológico de clase A+++ o A++, de esta forma podrá ahorrar hasta un 70 % respecto a la media.

• Regular la temperatura del frigorífico y congelador según las instrucciones del fabricante, por cada grado más de frío, el consumo de energía aumenta un 5%.

• Instala el frigorífico y congelador lo más lejos posible de los focos de calor, como pueden ser el sol, radiadores, horno, etc.

• No introducir nunca alimentos calientes en el frigorífico o en el congelador. Dejándolos enfriar fuera, ahorrarás energía.

• Comprobar que las puertas del frigorífico y del congelador cierran correctamente y mantenerlas abiertas el menor tiempo posible.

• Mantener la pared trasera del frigorífico  bien limpia y ventilada.

• Eliminar del congelador la capa de hielo antes de que alcance los 3 milímetros de espesor, de esta forma se consigue ahorros energéticos de hasta el 30%.

• La utilización del microondas supone un ahorro energético entre un 60 y un 70% respecto de los hornos convencionales.

• Procurar no abrir el horno innecesariamente. Cada vez que lo haces puedes estar perdiendo hasta un 20% del calor acumulado.

• No es necesario precalentar el horno para cocciones superiores a una hora, así ahorrarás energía.

• Utiliza el reloj programador avisador de tu horno. Es un modo muy efectivo de controlar el consumo de energía.

• Se ahorra energía si aprovechas al máximo la capacidad del horno y cocinas el mayor número de alimentos de 1 vez.

• Apagar el horno un poco antes de finalizar la cocción: el calor residual será suficiente para acabar el proceso.

• Los hornos de convección favorecen la distribución uniforme de calor, ahorran tiempo y gastan menos energía.

• Es aconsejable el uso de recipientes de vidrio para el horno pues retienen el calor más que otros materiales por lo que los alimentos se cocinan más rápidamente.

• Si vas a comprar un lavavajillas, elige un modelo eficiente y ecológico de clase A+++, permiten ahorrar más del 45% respecto de los de clase D.

• Lavar los platos, con agua caliente consume un 40% más de energía que lavar con lavavajillas.

• Aprovechar al máximo la capacidad del lavavajillas y selecciona el programa adecuado.

• Prelavar los utensilios con agua fría, si el lavavajillas no está lleno, ya que facilita el lavado posterior.

• Tener cuidado al colocar los utensilios en el lavavajillas ya que el agua debe circular entre ellos con facilidad.

• Usar los niveles de sal y abrillantador recomendados por el fabricante del lavavajillas.

• No olvidar  desenchufar los pequeños electrodomésticos cuando se usen, como son batidoras, tostadoras,etc.

6 de mayo de 2015

Uso inteligente de los electrodomésticos para ahorrar en la luz

La tarifa media de enero de 2015 situó la factura de la luz del usuario medio en 79,62 euros mensuales, doce euros más que hace un año, lo que supone una subida en tasa interanual del 17,7%, según el análisis de Facua-Consumidores en Acción.


Uso inteligente de los electrodomésticos para ahorrar en la luz:

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), el gasto de electrodomésticos supone el 56% del consumo energético, unos 990 euros al año de media. Por ello, el uso eficiente del mismo nos permitirá conseguir ahorros considerables.

Las medidas de arranque están por supuesto en la compra o sustitución cuando sea posible por electrodomésticos lo más eficientes posibles en consumo de energía (de calificación energética A) pero va mucho más allá, también en el uso que hagamos:

En lavadoras/lavavajillas: Usar programas a temperatura moderada, el 90% de la energía se usa para calentar el agua y reduce las revoluciones del centrifugado. En general es recomendable usarlo a carga completa, salvo para los electrodomésticos que permitan usar programas de carga media, que ajustan el consumo de luz y agua. El mantenimiento es muy importante, usar descalcificantes y limpiar el filtro de impurezas nos ayudará a que cada lavado sea más económico.

En el frigorífico/congelador, debemos realizar también un mantenimiento adecuado, dejando suficiente espacio entre el motor y la pared, evitar que acumule hielo y ajustando bien las temperaturas 5ºC en el frigorífico y -18ºC para el congelador. No metamos alimentos calientes en la nevera, porque al hacerlo aumentamos el consumo ya que el frigorífico buscará mantener la misma temperatura.

Cocina eléctrica: En primer lugar no emplear cacerolas y sartenes más pequeñas que los quemadores de la vitrocerámica. Usemos menaje eficiente, como es la olla presión y aprovechemos el calor marginal tras apagar el fuego para los últimos momentos de preparación de nuestras comidas. Igualmente sustituir el microondas por el horno es muy recomendable (65%-70% de ahorro), y si usamos este, el ahorro de apagarlo unos minutos antes y aprovechar el calor marginal es mayor que en las vitrocerámicas.

En las televisiones/pantallas el ahorro de la tecnología LED es muy importante (37% en funcionamiento con respecto a los paneles LCD) pero también en espera (40%) aun así, apagarlo completamente (no dejarlo en standby) nos permitirá conseguir ahorros moderados. Para ello es de gran ayuda usar regletas con interruptores, que nos permite fácilmente desconectar energía de una serie de electrodomésticos (es muy común la combinación de televisión, reproductores de DVD y consolas).

Por último un electrodoméstico con enormes puntas de gastos es la plancha, especialmente el gasto está en llegar a la temperatura máxima, por ello, conseguimos un importante ahorro si planchamos grandes cantidades de ropa a la vez en lugar de distribuirlo en repetidas ocasiones.

13 de abril de 2015

Elegir correctamente la potencia contratada

La tarifa media de enero de 2015 situó la factura de la luz del usuario medio en 79,62 euros mensuales, doce euros más que hace un año, lo que supone una subida en tasa interanual del 17,7%, según el análisis de Facua-Consumidores en Acción.

A lo largo de las siguientes semanas iremos desgranando algunos consejos para ahorrar en la factura de la luz y hacer un gasto energético más eficiente y a la vez más económico para nuestra economía doméstica. Esta semana nos centraremos en:

Elegir correctamente la potencia contratada para ahorrar en la luz:

Las últimas subidas han castigado especialmente la tarificación fija, la cual además de costarnos muchos euros con independencia del uso que realicemos muchas veces está contratada por encima de nuestras necesidades.

Por ello es importante ajustar la potencia eléctrica contratada a nuestras necesidades y evitar contratar kW de más, consiguiendo en la mayoría de los casos un pequeño ahorro pero constante a lo largo del tiempo. Tenemos que tener en cuenta que la potencia que necesitamos depende de dos factores, el tipo y cantidad de aparatos eléctricos que tengamos y la potencia que necesiten. Por ello el consejo más importante es procurar no usar a la vez electrodomésticos que consumen mucha potencia (plancha, aire acondicionado, lavavajillas, horno?) y comprobar cómo hacemos el uso de la misma.

Existen en el mercado medidores de potencia pero si no queremos invertir en el mismo, la mejor forma es la "prueba y error". El Interruptor de Control de Potencia (ICP), situado en el cuadro eléctrico, en caso de demandar más potencia de la contratada, desconecta la instalación. Si nunca ha saltado podría significar que tenéis más potencia de la que necesitáis, prueba que continúe así usando los electrodomésticos de mayor potencia a la vez, si sigue sin saltar, tendréis margen para reducir el término fijo de la plantilla.

6 de abril de 2015

Cogeneración

A veces nos hemos preguntado cómo podríamos reutilizar la energía que se pierde cuando realizamos determinadas acciones en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, la velocidad que se pierde cuando frenamos un coche (energía cinética), el calor que se pierde por el tiro cuando encendemos una chimenea (energía térmica), etc.

Esto último es lo mismo que ocurre en determinados procesos de generación de energía eléctrica. En las centrales térmicas convencionales se estima que el aprovechamiento de la energía calorífica del combustible para producir electricidad puede oscilar entre el 26 y el 40 por ciento. El resto de la energía se disipa en forma de calor. Debido a esto surge el concepto de cogeneración: no solo se produce energía eléctrica sino que se aprovecha el calor producido como energía térmica útil en forma de vapor de agua, agua caliente sanitaria o sistemas de calefacción.

Para el caso de aprovechamiento del  calor residual, también en forma de frío (agua fría, hielo o sistemas de refrigeración) entonces se habla de trigeneración. Y si, además, se aprovecha en forma de energía mecánica (por ejemplo, aire comprimido) tenemos el concepto de tetrageneración.

La cogeneración se puede aplicar tanto en procesos industriales como en grandes edificios que puedan tener gran demanda de agua caliente sanitaria y calefacción, por ejemplo hospitales o grandes superficies comerciales. También se puede aplicar en sistemas de calefacción urbana que son redes que distribuyen el calor por debajo del pavimento de manera similar a como se haría con el agua o el gas. Estos sistemas tienen un rendimiento un 10% superior a la calefacción centralizada y mejora en torno a un 40% a la calefacción individual.

En conclusión los procesos de cogeneración son más eficientes que las centrales térmicas convencionales llegando a cifrarse en torno a un 75 y un 90 por ciento el aprovechamiento de la energía de los combustibles utilizados.

31 de marzo de 2015

Cómo ahorrar energía en una comunidad de propietarios

La mayoría de nosotros hace todo lo posible por reducir el consumo en nuestros hogares, pero también conviene tener muy presente todos aquellos gastos comunitarios que pagamos entre todos los vecinos y que, en algunos casos, pueden suponer un buen coste a final de mes.


 De hecho, en una Comunidad de Propietarios hay dos gastos importantes que se pueden reducir notablemente si se sabe cómo actuar, dónde actuar y qué revisar: la energía eléctrica y la calefacción. La energía eléctrica se consume en ascensores, alumbrado, etc. de forma constante durante todo el año, mientras que la calefacción se centra en los meses de invierno y es un gasto más fuerte en regiones frías.

 A continuación os ofrecemos un recopilatorio de medidas encaminadas a disminuir los gastos energéticos en nuestra comunidad de propietarios, obtenidos de diversas fuentes y agrupados en varias categorías, ¡prepárate para ir bien informado a la próxima reunión de la comunidad!

  Ahorro en sistemas de iluminación 

Ya que alrededor del 25% del gasto en electricidad suele ser de la iluminación, tomar ciertas medidas de ahorro puede ser muy beneficioso para la factura de la luz de todos los vecinos. ¿Cómo hacerlo?

  • Sectorizar el alumbrado por plantas. Permitirá encender sólo aquellos puntos de luz que se estén utilizando, y no las demás plantas en las que no hay vecinos. 
  • Utilizar bombillas de bajo consumo, más caras que las tradicionales pero 6 veces más duraderas y con un consumo mucho más bajo, entre un 75% y 80%. 
  • Mantener limpio los sistemas de iluminación. Las lámparas y bombillas cuando acumulan polvo reducen su luminosidad. 
  • Instalar detectores de presencia que iluminen únicamente las zonas que son transitadas, ya que cuando pulsamos el interruptor en la mayoría de los casos estamos encendiendo luces que no prestan ningún servicio. Si se incorporan temporizadores/detectores de presencia, se reduce el consumo eléctrico que implica un ahorro estimado de un 60% en la factura. 
  • Utilizar colores claros en las paredes para dar más luminosidad al portal. 


Ahorro en la factura eléctrica 

Una de las alternativas para disminuir la factura de la luz en la comunidad podría ser revisar la potencia contratada, ya que en muchos casos ésta es mayor de la que se necesita, lo que hace que se esté pagando de más sin necesidad, con el gasto de dinero que ello comporta.

 Ahorro en agua caliente 

Una parte del gasto de electricidad del edificio se debe al agua caliente (en los edificios con calefacción central), por lo que además de hacer un uso racional de ella se recomienda tomar las siguientes medidas:

  •  Proteger y aislar las tuberías 
  •  Utilizar energía solar térmica, revisando la inversión que supondría. 
  •  Revisar la temperatura 
  •  Cuidar y limpiar las instalaciones 


Ahorro en calefacción 

Además de elegir un buen sistema de calefacción (de nuevo para aquellos edificios con calefacción central o estufas en portal, escaleras, etc.), es recomendable tomar las siguientes medidas de ahorro:

  • Mejorar el aislamiento térmico, que es capaz de reducir la necesidad de calefacción en un 40% en invierno, y de evitar por completo la necesidad de aire acondicionado en verano. 
  • Renovar las calderas más viejas, recomendable a partir de los 15 años. 
  • Cambia la caldera de gasoil por una de gas natural. 
  • Instalar contadores individualizados de consumo y/o por horas. 


Ahorro en el uso de los ascensores

Los siguientes consejos ayudarán a ahorrar en consumo de los ascensores en la comunidad de vecinos, aunque quizá la sustitución por antigüedad pueda ser la más difícil de aplicar por reticencias en asumir ese gasto. Algunas medidas de ahorro para el uso del ascensor son:

  • Sustituir los viejos ascensores por unos nuevos más modernizados. - Revisiones frecuentes (pagando una cuota por mantenimiento). 
  • Hacer un uso responsable de ellos. Sin duda la mejor manera de ahorrar es subir o bajar a pie de vez en cuando, además de ahorrar haremos ejercicio. 
  • En el caso de fincas con varios ascensores, instalar mecanismos de maniobra selectiva optimizará el desplazamiento de los ascensores, para que sean más rápidos y eficientes. 


Referencias 
http://blogdelseguro.com/consejos-para-ahorrar-energia-en-vuestra-comunidad-de-propietarios/ http://www.tecnifica.es/es/blog/ahorrar-energia-comunidad-propietarios http://www.assenn.es/como-ahorrar-energia-en-comunidad-de-vecinos/ http://www.presupuestocertificacionenergetica.es/blog/83-5-medidas-para-ahorrar-energ%C3%ADa-en-tu-comunidad-de-vecinos.html

25 de marzo de 2015

Los mejores dispositivos para ahorrar energía

Además de cambiar ligeramente nuestras costumbres, existe todo un universo de dispositivos y herramientas creados para reducir nuestro consumo de energía en mayor o menor medida y ayudarnos a ir bajando la fatídica cifra del recibo de la luz.

Comenzamos con un dispositivo que no sirve exactamente para ahorrar, sino para conocer en detalle nuestro consumo, lo que supone un primer paso para reducirlo. Los medidores de consumo energético que se pueden encontrar en el mercado van desde los 20 euros hasta los casi 100, según sus características.

Los medidores de consumo individual, como el Socket de Efergy, son los más sencillos y baratos. Cuentan con un sensor que se aplica a un solo enchufe y un dispositivo con una pantalla (según el modelo, la pantalla va insertada en el propio sensor), similar a un reloj de mesa. Miden el consumo del dispositivo (o dispositivos, si utilizamos un ladrón múltiple) que tengamos conectado en esa toma, por lo que son muy útiles si queremos saber cuánto consume uno de nuestros aparatos en concreto.

Por otra parte, podemos utilizar un medidor de consumo total, como el Engage Hub kit, también de Efergy, para saber cuánta energía estamos utilizando en toda la casa en un momento concreto, e incluso mantener un seguimiento en el tiempo. Este kit cuenta con un sensor en forma de pinza que se conecta al cable de entrada de corriente en el cuadro eléctrico, un emisor situado fuera del cuadro y una centralita conectada al router.

La información se descarga en el ordenador y se puede seguir la evolución del consumo por meses, semanas, días, medias diarias… en forma de tablas de datos y en gráficos. Con la idea de motivar el ahorro, se pueden comparar nuestros registros con los de otros usuarios así como compartir consejos para seguir mejorando.

Ya sabemos cuánto gastamos, ¿cómo podríamos reducirlo? En algunos hogares basta con cambiar algunos pequeños comportamientos, pero en otros es necesario llevar a cabo una reforma más profunda. Como eso ya es meterse en palabras mayores, conviene tener claro qué es lo que queremos hacer y cuál será su impacto en nuestro consumo. La Fundación Laboral de la Construcción incluye en su web un simulador que permite seleccionar una serie de mejoras para nuestra casa o edificio y comprobar cómo nos beneficiarían en cuanto a consumo energético, gasto económico e incluso emisiones de CO2.

También existen varias opciones que apuestan por la domótica. Una de ellas es Wattio, un producto creado por una empresa de San Sebastián y formado por cuatro componentes: Bat, un monitor que se coloca en el cuadro eléctrico; Gate, el panel de control táctil desde el que manejar todo el sistema; Pod, un adaptador para los enchufes y Thermic, un termostato. Utilizando esos cuatro elementos se puede automatizar el encendido y apagado de los electrodomésticos y dispositivos, así como programar la calefacción, desde el ordenador o desde el móvil.

Pensado más allá de la electricidad, para controlar también otros gastos, está el sistema C3M Energy Manager, de nuevo de factura española. Lo que hace este servicio es monitorizar el consumo, utilizando analizadores que instalan en los principales cuadros de consumo de una casa (o una oficina) y conectándolos a una red wifi.

Para ayudarnos con el uso racional de aparatos está EnergyEgg, un dispositivo que sabe cuándo has salido de la habitación y apaga la tele o el dispositivo encendido (lámpara, cadena, etc) cuando no estamos presentes. Está compuesto de dos partes, un sensor de movimiento y un adaptador para los enchufes. Cuando no detecta ningún movimiento durante un periodo de tiempo predeterminado por el usuario, envía la señal al adaptador del enchufe para que corte la corriente, apagando los dispositivos conectados a él. Avisa con un pitido un minuto antes de apagarse, lo que te da tiempo a agitar los brazos para indicar tu presencia si es que estabas en la habitación completamente quieto.
Estos dispositivos son solo una muestra de los dispositivos existentes para racionalizar el consumo eléctrico y ahorrar dinero en el recibo de la luz.

Fuente: El confidencial (Teknautas)

12 de marzo de 2015

Beneficios económicos del uso de calderas de biomasa

El uso de calderas de biomasa supone una fuente de obtención de energía rentable. Su utilización puede servir para ahorrar mucho en la factura anual, para contribuir a la sostenibilidad del planeta e incluso para prevenir incendios, pero para tomar la decisión de instalar una caldera de biomasa en nuestra casa debemos tener en cuenta varios aspectos.


Imagen: Derecho de autor: http://es.123rf.com/profile_astragal

Las calderas de biomasa tienen carácter renovable, es decir, de aprovechamiento de energías renovables,  para el cumplimiento de las exigencias mínimas del Código Técnico de Edificación, en viviendas nuevas y en rehabilitaciones con licencia de obra posterior a marzo de 2008,  a cubrir con energías renovables como alternativa a la Energía Solar Térmica.

Lo primero que hay que saber es que cualquier caldera convencional de gasoil o gas se puede sustituir por una de biomasa. La única diferencia sustancial es que una de biomasa quema material sólido.
Su inversión inicial en compra e instalación varía, según el tipo de caldera, aunque oscila entre los 3.500 y los 5.000€, dependiendo de su rendimiento y capacidad. En el caso de la instalación de una caldera de gas o gasoil, la inversión oscila alrededor de 1.000 €, un valor menor al de biomasa, pero existen una serie de consideraciones a medio y a largo plazo que pueden hacer que recuperemos la inversión en muy poco tiempo.

Las subidas anuales del material que utiliza cada caldera son una realidad. Aunque los pellets y las astillas también sufren subidas cada año, estas son inferiores a los de otros materiales. Durante los años 2010 y 2011, el precio del litro de pellet se mantuvo constante. Esto nos supone un importante ahorro en el precio de la materia que usamos para generar energía. El ahorro que supone tener una caldera de biomasa se nota sobre todo en el consumo mensual.

Teniendo en cuenta la subida del precio de los materiales y el coste de los mismos por mes, la inversión en una caldera de biomasa se puede amortizar en 3 años. Esto significa que a partir de este tiempo, el ahorro que supone tener una caldera de estas características se convierte en constante, superando en muy poco tiempo la inversión inicial.

El mantenimiento de las calderas de biomasa es mínimo y solo hay que aspirar las cenizas del quemador cada dos o tres días y vaciar el cajetín con las cenizas. Esto es una ventaja más que se une al precio del combustible y a la reducción de las emisiones.


Referencias: http://www.blogenergiasostenible.com

6 de marzo de 2015

Gas Natural Comprimido en vehículos

Muchos fabricantes, a la búsqueda de un mayor ahorro y eficiencia energética, están lanzando al mercado vehículos alimentados por combustibles alternativos. Uno de ellos es el Gas Natural Comprimido (GNC) con un 90% de metano. Las ventajas del GNC, respecto a la gasolina o al gasóleo, es que es bastante más barato (casi el 50% respecto a la primera).

Como inconvenientes hay que destacar que a la hora de repostar nos va a ser más difícil encontrar una estación de servicio donde llenar el depósito. Esta situación puede ir cambiando, pues ya hay grupos de fabricantes que están apostando fuerte por el GNC y ya están creando plantas para generar gas metano. Otra de las ventajas es que se trata de un combustible más limpio a la hora de quemarlo con respecto a la gasolina, pues no emite azufre y se reducen un 80% las emisiones de óxidos de nitrógeno.

Recientemente, se ha lanzado al mercado español un vehículo de funcionamiento híbrido con dos depósitos: uno de GNC con 15 kg de capacidad y otro de 50 litros de gasolina. Con el primero se consigue una autonomía de 420 Km, tardándose apenas 3 minutos en repostarlo. Sumando la capacidad de ambos depósitos se declaran 1360 kilómetros de autonomía en total. El motor es el mismo para los dos combustibles, y lo que se ha hecho son unas pequeñas modificaciones al motor que venía de serie para adaptarlo al nuevo combustible. A la hora de ponerse en marcha, lo que primero se quema es, lógicamente, el GNC hasta vaciar el depósito. La transición entre modo GNC y gasolina se hace de forma totalmente automática.

En conclusión, EL GNC surge como una alternativa más limpia y económica a los carburantes habituales de los vehículos, cuya  proyección futura depende en parte de la adaptación de la red de distribución para poder servir este tipo de combustible.

26 de febrero de 2015

La pregunta del ahorro… ¿estoy contratando más potencia de la que realmente necesito?

La factura eléctrica se compone de un término fijo, desglosado en varios conceptos, y un término variable, proporcional al consumo real de electricidad que realizamos. Uno de los factores decisivos en el término fijo, y que pesa de forma clara en el recibo que pagamos mes a mes, es la potencia contratada.

Diversos estudios afirman que un porcentaje alto de familias tiene contratada una potencia superior a la que realmente necesita, bien por desconocimiento o bien porque las necesidades energéticas cambian a lo largo del tiempo y ya no utilizamos ciertos electrodomésticos tanto como antes, o a la inversa.


A continuación, os ofrecemos varios consejos que nos ayudan a determinar qué termino fijo de potencia debemos contratar:

¿De qué depende el término de potencia?

La potencia que cada vivienda necesita varía mucho según la circunstancias de cada una. Va a depender de los tipos de electrodomésticos que tengamos (por ejemplo todos aquellos aparatos que emiten calor o frío gastan más), de cómo los utilizamos (por ejemplo, una lavadora en frío utiliza apenas un 10% de su potencia), de cuántas personas viven en la casa y de cuántos aparatos queremos usar al mismo tiempo. Pero básicamente si nunca te han saltado los plomos tienes margen para bajarte la potencia al menos un tramo.
¿Cómo se mide el término de potencia? [3]

La potencia de la luz se mide en kilovatios (kW), que es un dato determinado en la factura de la luz y que aparece siempre bajo el nombre de "potencia contratada" junto con las letras kW y el precio en euros que cuesta cada kW. Los consumidores que quieran contratar una potencia tendrán que hacerlo basándose en unas potencias que están normalizadas. Los tramos más habituales de potencia (desde 2006, monofásica) que se pueden contratar son:

1.15      2.3       3.45      4.6       5.75      6.9       8.05      9.2       10.35    11.50    14.49

¿Cómo estimar la potencia que necesito? [1]

Para obtener una cifra estimativa de cuánta potencia necesitas, suma la potencia (kW) de todos los electrodomésticos de mayor potencia. Luego añade a la suma anterior un margen de 1kW para iluminación y pequeños electrodomésticos.
Una vez hecha la suma te recomendamos que dividas el total por 3 porque no todos los aparatos tienen que funcionar a la vez (Factor de Simultaneidad). Ten en cuenta que el valor resultante siempre debe ser mayor que el electrodoméstico de máxima potencia pues, de lo contrario, no podrías utilizarlo.
El portal “Bájate la potencia.org” incluye una tabla con el promedio de consumo para cada electrodoméstico: http://www.bajatelapotencia.org/la-potencia-que-necesitas, que puede ayudar a calcular la potencia de cada aparato, aunque lo mejor es mirar tus propios electrodomésticos para saber la cifra exacta. Cuando ya tengas la suma, puedes elegir de los rangos que comentábamos antes la que mejor se ajuste a tus necesidades.
Por otra parte, existen varias calculadoras y enlaces en la web que permiten estimar la potencia a contratar. Aquí tenéis varios ejemplos:



La app “Controlas tu energía”, desarrollada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo en colaboración con el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), también puede resultarte muy útil para hacer este cálculo. Puedes descargarla en el siguiente enlace:



Referencias:
[2] Mi factura eléctrica http://mifactura.es/mi-potencia
[3] Tarifasgasluz Potencia contratada http://tarifasgasluz.com/faq/potencia-contratada#3
[4] “¿Qué potencia debo contratar?” Blog Holaluz.com https://www.holaluz.com/blog/que-potencia-debo-contratar-ii/